Kilómetros totales: 31.879 km
EL CARABOBEÑO Domingo 14 de Abril de 2007 Argenis J Ramírez Título: Luis Ramos - Pionero criollo en el sur De la costa caribeña a la patagonia, con granizo, lluvia y sol, Luis Ramos se aventuró solo en su motocicleta a conocer los paisajes y cultura, pero sobre todo la gente con las que hemos sido bendecidos en el sur de nuestro continente. ¿Me voy o no me voy? Fue la pregunta que se hizo el caraqueño Luis Ramos luego de que quien iba a ser su compañero de viaje, se “echara para atrás”, por circunstancias personales. Culminaba el año 2006, y el día pautado para la salida era el segundo de 2007. Ante la disyuntiva, el protagonista de este relato decidió tomar su motocicleta, tres mudas de ropa, la tarjeta de crédito y las bendiciones de su madre, y emprender el camino solo para la mayor aventura de su vida: recorrer completamente solo la parte sur del continente americano: De Caracas (Venezuela) a Tierra del Fuego (Argentina), recorriendo nueve países, enfrentando las inclemencias del clima y la vialidad y conociendo el más variopinto catálogo de personajes en los casi tres meses de aventura que emprendió. En total fueron 76 días que Luis pasó en la carretera, y probablemente es, el primer venezolano en emprender tal viaje en motocicleta sin compañía. Por loco Desde los dieciséis años, Luis ha estado cerca del mundo de los motores, primero desde los automóviles “Todo Terreno” y luego con las motocicletas, la segunda pasión que adquirió en su vida. Antes de la “fiebre” del 4X4, ya Ramos había conocido gran parte del territorio nacional en sus expediciones, siempre guiadas por su espíritu de aventura. De hecho, a la pregunta de cuáles habían sido las razones para este viaje, se quedó en blanco por un momento, y sólo atino a decir “Por loco, por ganas de conocer y de vivir esa experiencia”. No tenía ganas de establecer marcas, ni expresar algún mensaje, sólo rodar y rodar, hasta que la tierra se acabara. “En realidad la meta tampoco es llegar a Ushuaia, pero sin duda es un punto emblemático.” El rutómetro estuvo establecido desde el principio con todas las paradas y las vías a tomar. No obstante, tuvo que modificarlo de acuerdo a los sitios y las eventualidades con las que se encontró en el camino. En realidad no hubo un entrenamiento como tal antes de emprender este viaje, sólo caminatas y sesiones de natación que ya son parte de la rutina de este viajero, además de la meditación necesaria para tal aventura. ¿Dudas? No recuerda haberlas tenido. Sólo sentía como la expectativa y el entusiasmo crecían ante la llegada de la fecha de salida. En cuanto a la motocicleta, La Federación Internacional de Automovilismo – la misma que regula la Fórmula1-, representada por el Automóvil Touring Club de Venezuela le otorgó una licencia especial para que su Yamaha –con apenas ocho mil kilómetros de recorrido al momento de la salida- cruzara las fronteras suramericanas sin problemas. Una especie de botiquín personalizado, para enfrentar los eventuales problemas de salud que se pudieran presentar, y adecuada a las exigencias de la tarea (por ejemplo, que no causaran somnolencia), se encargó de completar el equipo de supervivencia necesario para el viaje. Cada día es un logro Algunos dicen que la soledad es mala consejera, y que a veces tomar distancias de los problemas hace que desaparezcan como por arte de magia. Luis tuvo la oportunidad de poner a prueba ambas circunstancias. Confiesa que poco se deprimió, pues la adrenalina de la propia travesía, el hecho de estar siempre alerta ante el entorno y la emoción de conocer a personas de otros lugares lo mantuvo más que entretenido. No obstante, reconoce que en algunas ocasiones “se fastidiaba”, sobre todo en los trechos largos . De lo que sí tuvo tiempo de sobra fue de reflexionar sobre sí mismo, su país, su familia y su gente. ¿Su aprendizaje más significativo? “Es trillado” -comenta entre risas- “sale en cualquier tarjetita de estas de mensajes”, pero de todos modos lo dice: “Podemos hacer que nuestra vida sea mucho más significativa si le damos valor a las cosas no por lo que valen, sino por lo que realmente significan”. Y lo dice alguien que se sometió a la ausencia de sus dos hijas, durante más de dos meses. “Son tantas las cosas sencillas que uno tiene a la mano y no las aprecia, el abrazo, el decir te quiero y esos detalles que uno piensa que son insignificantes, pero que al reflexionar y preguntarse ¿Qué pasaría en mi vida si no tuviera esto? Te das cuenta de la importancia que tienen para tu bienestar”. Por eso la más importante recomendación que puede ofrecer Luis Ramos es precisamente esa: Realizarse de cuando en cuando la pregunta: ¿Qué pasaría en mi si no tuviera esto? “He cambiado y creo que de por vida” asegura. “Ahora entiendo que cada día es un logro”. En la vida también hay que ser “todo terreno” y enfrentar los obstáculos día a día, viéndolo como parte de la vida. “Cuando en Brasil, me llovía, en vez de ponerme bravo, lo agradecía por refrescarme. Era la única manera de mantener la cordura y no colapsar”. ¿Qué puede importar un mal día en la oficina o el tráfico cuando se ha combatido a los elementos? Muy poco. Selvas 2008 El espíritu intranquilo de Luis no se aquietado luego de los 32.000 kilómetros que recorrió, y ya se encuentra en la primera fase de preparación para lo que será su próximo viaje. Esta experiencia se llamará “Selvas 2008” y tiene como objetivo incentivar el turismo responsable con el medio ambiente en los parajes naturales que le sirven de hogar a las poblaciones indígenas de Sudamérica. La salida aún no tiene fecha definida, pero se partirá del Delta del Orinoco, en Venezuela, “bajando” hacia las selvas amazónicas de Brasil, y de allí a Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia, para luego entrar por la Península de la Guajira, al occidente del país. A pesar de que en distancia, este viaje es mucho más corto, las dificultades del terreno serán mayores. “Este si no lo haría solo en ninguna circunstancia” afirma. Alaska y Australia también está en sus planes, pero a un mediano plazo. Como puede percibirse, las fronteras son líneas inútiles para Luis Ramos, ejemplo de eso que llaman “Ciudadanos del Mundo”. La experiencia más amarga del viaje: Ya estando en Venezuela, específicamente en la ciudad de San Carlos, se detuvo una camioneta detrás de mi. Bajó la ventanilla y pensé que me iba a preguntar algo, pero sólo lanzó la lata de refresco vacía a la calle. Fue triste ver cómo los habitantes de este país son tan descuidados con su propio entorno, en comparación con nuestros vecinos. La experiencia más grata del viaje: En Península de Valdés, al sureste de Argentina, me caí y tuve una fisura en el brazo. Traté de seguí pero no soporté el dolor, así que me tuve que detener en una casa. Cuando me abrieron la puerta le dije al señor: Usted me tiene que ayudar: a la media hora estaba durmiendo en su casa. Fue agradable ver cómo la gente aún puede ser amable en algunos lugares. La experiencia más estresante: Haber perdido la tarjeta de crédito cambió por completo las circunstancias del viaje. Prácticamente me convertí en un “mochilero con moto fina”, pero fue una de las mejores cosas que me pasó, porque tuve que hacer amigos para conseguir los sitios más baratos para comer y dormir. La nueva tarjeta me la enviaron a la casa de mi tío en Santiago de Chile (estaba en Argentina cuando la perdió) y llegué allí con 20 dólares y el tanque de gasolina totalmente vacío. ¿Volverías a viajar solo? Quizás sí, sin embargo no recomiendo a la gente que viaje sola, y no planificaría una travesía solo. Si se dan las circunstancias y no tengo otro remedio lo haría, pero no planificado de ese modo. Los lugares más memorables: Ushuaia, la ciudad más austral (al sur) del planeta, el glaciar Perito Moreno (único de la Patagonia que todavía avanza) y las cataratas de Foz de Iguazú en Brasil. La temperatura más baja fue de –5°, en la cordillera entre Chile y Argentina y la más alta fue de 39°, en la ciudad ecuatoriana de Guayaquil. La ciudad que más lo impactó por el comportamiento de sus ciudadanos, la limpieza y el orden fue Bogotá.